INESMAZAS
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EDUCACIÓN: EL CONOCIMIENTO NEGADO

 

Miles, seguramente millones de adolescentes, terminan la secundaria en nuestro país sin tener los conocimientos mínimos, sin saber escribir, sin poder leer decorosamente.
El problema que es social y económico, es definitivamente político. Y la duda es saber si es el plan de alguien o de algunos, que las generaciones que vienen sólo puedan aspirar a ser la mano de obra barata que asegure la rentabilidad de las empresas.

MARGINALIDAD PRECOZ - Educación y Sociedad Global

Las aulas de los establecimientos secundarios son el testimonio descarnado de este  problema, que como tantos, postergamos en su solución. Allí es posible medir la deserción en cantidad, también acercarse a las causas e imaginar las consecuencias de la actual “calidad  educativa”.
Cuando los argentinos comenzamos a escuchar sobre globalización, la Argentina asistía a uno de sus períodos institucionales de la historia en el que la corrupción y el despojo echaban raíces profundas desde los cimientos de las instituciones fundamentales de la Nación. La Casa de Gobierno, el Banco Hipotecario Nacional, El Congreso de la Nación, los feudos provinciales, etc.
Se aproximaban los tiempos de los saqueos, de la huida de un presidente en helicóptero desde la Casa Rosada, de los muertos en la Plaza de Mayo, de las cacerolas empuñadas por las manos prolijas y cuidadas de la clase media.
Mujeres ataviadas con marcas de reconocido prestigio internacional debutaban como “muchedumbre”, mimetizándose con los sectores marginales de la sociedad : los que no tienen trabajo, los que nunca lo van a tener, los que cobran por manifestar, cortar una ruta, o romper vidrieras arrasando con lo que encuentran a su paso. Comida, vino, televisores, microondas, etc.
La marginalidad compulsiva y resignada de la injusticia social y la desigualdad, sólo minimizada por la hipocresía de los discursos y el desinterés de la mayoría, explotó en esos días lastimando la fachada del país que ya  había dejado de ser.
La Argentina sucumbió en manos de sus dirigentes. Tal vez porque no elegimos como debíamos, porque no supimos hacerlo,  o porque los mejores nos están en la función de gobierno, o  en la legislativa.
Es que a ellos los produce el mercado, las agencias de publicidad y fundamentalmente los medios de comunicación que vemos y escuchamos todos los días.  Sólo sabemos de los candidatos, de la economía, de la Justicia, y de todo, a través de los medios. Y por esto ya no sabemos, o conocemos muy poco de todo.
Los medios están empresaria e ideológicamente asociados. Uno son varios, ¡son todos! Radios de alcance nacional, provinciales, locales. Diarios de la Capital Federal, del interior, revistas, canales de televisión, etc.
Multimedios o monopolios que tienen la nada despreciable tarea de formar opinión, de informar y tantas veces sino las más-  desinformar.
Hoy los adolescentes conocen  o desconocen según el Ciber. Participan y se sociabilizan en ese ambiente unipersonal donde el otro es virtual. Escriben y se expresan y comunican  como pueden,  frente a ese compañero que le corrige, pero que no comparte el saber.

PANEO POR LA REALIDAD

La violencia que aprendimos y aprendieron  nuestros chicos llegó a la escuela. Seguramente era imposible  imaginar hace algunas décadas que podríamos asistir como espectadores, porque los protagonistas serían nuestros hijos o nuestros nietos. Armas de fuego en manos de niños que han herido, lastimado o matado.. Adolescentes que no tienen límites en la manifestación de la violencia, alumnos que utilizan códigos mafiosos dentro de su propia escuela.

Y son los que están “adentro”, contenidos por el sistema. Afuera están los excluidos, que por no estudiar, no aprender, no tener alguna vez un certificado o un título, se convierten prematuramente en la basura social de este sistema  que anestesió la reacción. Vivimos la ficción que nos ofrece la televisión, los “jueguitos electrónicos”, el Ciber, como si fuera la vida real. ¡La sustitución que  ayuda a soportar  la vida!

CUANDO EL COSTO ES UN “GUEVO” Y MEDIO

Las aulas, que hoy lucen como las del primer mundo, o conviven con las que aún resisten el cambio, albergan a niños y adolescentes del subdesarrollo del que alguna vez renegamos y por esto,  el capitalismo salvaje  nos golpeó para que aprendiéramos la lección. Y uso a los nuestros que por inútiles fueron los más útiles. A. los nuestros, que mediante sobornos traicionaron sus propias convicciones, si las tenían, dejándonos nuevamente de rodillas frente al mundo desarrollado e industrializado.
Es el contexto en el que hay pocas ganas, escasas motivaciones, sueños difusos en relación con el por-venir, imprecisiones respecto de la vocación que no encuentra espacio para consolidarse como objetivo. Y los resultados lo ratifican. El país bananero de Olmedo: ¡siempre vigente!; el discurso del inolvidable Tato Bores: ¡siempre vigente!

Como elemental y primitivo  instinto de conservación, la conciencia incipiente de las carencias reclama ayuda, asistencia. Los chicos, cuando hay argumentos y las pruebas que ratifican las heridas que exhiben en su formación y en el conocimiento, están dispuestos a aprender, pero saben que los están esperando con contratos basura, con un bolsón, con un voto, con otra mentira. Aprendieron de hipocresía.

La Consigna: Retención

La teoría que encuentra su lenguaje más pulido y académico en los talleres docentes, propone consignas que apuntan a reconocer la magnitud del problema y a la búsqueda de posibles diagnósticos y soluciones.
Y aún proponiendo la retención del alumno como premisa fundamental, la vida real expulsa a muchos y condena a tantos a no poder aspirar a una carrera universitaria, fundamentalmente por limitaciones económicas.
El trabajo que no está, la droga, que contrariamente abunda, el alcohol  que suspende momentáneamente las inhibiciones y cauteriza las dolencias sociales hacen el resto, completan la tarea y aunque no sepan leer correctamente, no puedan escribir sin errores de ortografía, o no puedan expresarse con claridad, la sociedad que describimos propone incluirlos como excluidos.
No son ni tienen los mejores promedios, claridad meridiana, facilidad de palabra, y deseos de “progresar”, según las pautas y valores de la sociedad-mercado.
Los excluidos,  los más,  no están definitivamente afuera ni definitivamente adentro. En esa zona gris que oscurece el alma y opaca los sentidos, la vulnerabilidad golpea diariamente a la puerta de millones de anónimos que están curtiéndose para aceptar resignadamente la vida que viene. Que no es buena si no la mejoramos entre todos. La responsabilidad inconclusa de los grandes compromete la vida de los que vienen. Y el sistema que generó el problema no lo va a resolver si no lo pedimos y exigimos entre todos. El grito sagrado.
¡Oíd mortales el grito sagrado Libertad, Libertad, Libertad…!

*Lic. en Ciencias de la Información
Profesor de Enseñanza Nivel Medio en las materias de Comunicación Social y Periodismo.