INFORME ESPECIAL
La santafesina Marcela Ortiz de Zárate, médica pediatra, especializada en infectología trabaja desde 1999 en el Hospital Sardá de Buenos Aires coordinando el Grupo de Prevención de Transmisión Vertical del VIH. La profesional destaca la importancia en que las embarazadas se realicen el test para detectar el virus precozmente, y recuerda que “hay leyes nacionales que imponen un testeo universal de las madres. En realidad, es un ofrecimiento del estudio por parte de los trabajadores de la salud, para explicarles sobre su futuro y el de su bebé en el caso de las embarazadas - , en relación a las posibilidades que ambos tienen”.
“Cuando uno como trabajador de salud lo asume como una situación que debe hacerse, realmente se consigue: cada vez pesquisamos más casos y eso nos permite evitar la transmisión al recién nacido, en la mayor parte de los casos”. -Insistió en que “está planteado a nivel internacional que el sida pediátrico podría desaparecer, ya que más del 98% de los casos se da por la transmisión vertical y hay medidas de prevención muy exitosas”. Y agrega que “un pilar fundamental para la prevención de la infección del recién nacido, es el control obstétrico de la madre durante el embarazo, en un centro de salud.
La mayor parte de los embarazos controlados llegan a buen término, con niños sanos. Por eso, es importantísimo difundir la información al respecto porque es mucho lo que se puede hacer. Las embarazadas deben saber que ésta es una enfermedad que se transformó en crónica y no en mortal, definitiva, trágica y a corto plazo, como se planteaba antes. Por eso, la forma de controlarla es que la persona se exponga al testeo y a su reconocimiento, aun cuando se sienta bien: en el comienzo del embarazo o en cualquier momento de su vida. Es preferible hacerlo cuando se siente bien y no cuando ya se empezó con los síntomas o tuvo alguna otra recurrencia, que en general ya es la enfermedad”.
CONSEGUIR LA ADHERENCIA
Dr. Gustavo Escurra, médico infectólogo
a cargo del Servicio de Infectología del Hospital de Niños Dr. Orlando Alassia.
El tratamiento con una infección de VIH incluye un cóctel de tres drogas antirretrovirales, las que en el caso de los niños se administran en jarabe o en polvo para mezclar. Estos pacientes están en desventaja porque hay menor disponibilidad de distintos tipos de drogas pediátricas, ya que primero se estudian los medicamentos en adultos y luego en niños.
Aquí surge un problema: conseguir la adherencia al tratamiento. Se trata de familias en donde más de una persona está recibiendo medicación, que es gratuita. Al ser variada, la medicación tiene efectos colaterales (como vómitos y diarrea entre otros), la mayoría controlables. De todas maneras, esos efectos deben ser chequeados con análisis de laboratorio, aproximadamente cada tres meses, dependiendo del estado de salud del niño.
Los chicos también deben pasar por controles periódicos de su enfermedad: se debe analizar la carga viral (cantidad de virus en sangre) y la población linfocitaria (cómo están las defensas).
Si el tratamiento es efectivo, baja la carga viral y suben las defensas. El eje fundamental para que eso se logre es que el paciente tome la medicación, es decir, se adhiera al tratamiento. Si la enfermedad está bien controlada, esos chicos prácticamente tienen las mismas enfermedades que un paciente no VIH.
Un tema sobre el cual estamos teniendo nuestras primeras experiencias es el de hacer partícipes de su diagnóstico a los chicos, cuando son más grandes. Uno empieza a explicarles sobre su enfermedad. Para esto, se debe buscar ayuda en un equipo multidisciplinario, donde asistentes sociales y psicólogos son fundamentales, ya que el médico no puede manejar el tema solo.
Como los cócteles han logrado que el sida VIH sea una enfermedad crónica, que dura muchos años, vamos a empezar a ver más chicos grandes, con muchos años de tratamiento, con los cuales trabajar sobre el tema.
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LO QUE HAY QUE SABER
SIDA: enfermedad infecciosa producida por un virus que se llama VIH (virus de inmunodeficiencia humana).
EL VIRUS: se encuentra en todos los líquidos orgánicos del infectado: sangre, semen, saliva, lágrimas, leche, calostro, orina, secreciones uterinas y vaginales y el líquido preseminal. Pero solamente la sangre, el líquido preseminal, el semen, fluidos vaginales y la leche materna, presentan una concentración suficiente para producir el contagio.
PORTADOR: persona en la que se detecta que ha tenido contacto con el virus. El infectado o portador no tiene síntomas.
ENFERMO/A: persona en la cual se han detectado enfermedades causadas por la inmunodeficiencia producida por el virus. No todo portador está enfermo.
DIAGNÓSTICO DE INFECCIÓN POR VIH: se efectúa en el laboratorio por medio de un análisis específico, mientras que el de enfermedad se hace en consultorio médico.
VÍAS DE CONTAGIO: son tres: relaciones sexuales hetero y homosexuales sin protección (vaginales, anales, orales); vía sanguínea (compartir jeringas para el uso de drogas; compartir cualquier otro elemento cortante o punzante; la transfusión de sangre no controlada); y transmisión perinatal (principal mecanismo de adquisición del sida en los niños; si no recibe atención médica, una mujer HIV positiva tiene, durante el embarazo, el parto o la lactancia un 30% de probabilidad de contagiar a su bebé. Estas posibilidades se reducen al 2% en caso de recibir adecuada atención médica).
ALCOHOL Y DROGAS: tanto el consumo excesivo de alcohol como cualquier tipo de droga puede aumentar nuestras posibilidades de riesgo, al impedirnos ser responsables de nuestros actos.
¿CÓMO NO SE CONTAGIA?: las conductas o prácticas que no nos contagian son: tener relaciones sexuales usando preservativos; un estornudo, la picadura de un mosquito, compartir la vajilla o los mismos servicios higiénicos y la depilación con cera. La saliva, las lágrimas, el sudor, el aire y el agua, al igual que los alimentos, no son vías de contagio. Tampoco lo son el practicar deportes, besarnos, abrazarnos, darnos la mano, jugar, trabajar o estudiar, bañarnos en duchas o piscinas e intercambiarnos la ropa con infectados. Todo procedimiento que incluya riesgo de corte o punción (pinchazo) debe ser efectuado con material descartable o esterilizado.
Nadie puede contagiarse por donar sangre: la extracción de sangre se efectúa con material descartable, por lo que el donante no corre ningún riesgo. Quien recibe una transfusión de sangre debidamente controlada no corre riesgos. La Ley Nacional de Sida Nº 23.798 exige el control de toda sangre a transfundir.
FUENTE: Fundación Huésped (www.huesped.org.ar)
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EL PRESERVATIVO
Al comprar un preservativo, se debe poner atención en que tenga fecha de vencimiento, en caso de ser nacional, que tenga el sello IRAM y en el caso de que sea importado, el sello ISO.
También es aconsejable, por el tipo de almacenamiento, comprarlos en farmacias.
Al abrir el envase con las yemas de los dedos, se debe tener cuidado de no dañarlo con las uñas o los dientes.
Una vez que el pene está erecto, antes de cualquier tipo de penetración, se debe colocar el preservativo, desenrollándolo desde la punta hasta la base del pene, apretando previamente con la yema de los dedos la punta del preservativo para que no forme una cámara de aire que pueda romperlo.
Al finalizar el contacto sexual, antes de que haya desaparecido absolutamente la erección, tomando el preservativo del arito, debe retirarse el pene para evitar que se derrame semen. Se le debe hacer un nudo en su extremo y tirarlo.
Los preservativos son de látex y vienen lubricados. No se deben agregar lubricantes que puedan dañarlo, excepto aquellos que se pueden comprar en farmacias y que están especialmente diseñados para el uso de preservativos. FUENTE: FUNDACIÓN HUÉSPED www.huesped.org.ar
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VIGILANCIA EPIDEMIOLÓGICA: LAS CIFRAS DE LA ENFERMEDAD EN LA ARGENTINA
En el año 1982, se notificó el primer caso de sida en nuestro país, y desde entonces, dio comienzo al progresivo crecimiento de la epidemia de VIH/Sida.
Al 31 de marzo de 2003 se registró un total de casos acumulados de 23.235 personas enfermas de sida, y 6300 infectadas con el VIH, de acuerdo con los registros epidemiológicos disponibles en el Sistema de Vigilancia Epidemiológica que lleva adelante el Programa Nacional de Lucha contra los Retrovirus del Humano, Sida y ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual)
De los casos reportados hasta esa fecha, el 76% de enfermos son hombres y el 23% mujeres, y se desconoce el sexo en el 1% de los casos. Se ha reducido la brecha entre hombres y mujeres enfermos, existente al comienzo de la epidemia (relación hombre/mujer 3:1)
La tendencia de la epidemia muestra el aumento de casos de sida entre las mujeres. Este crecimiento en el número de féminas enfermas impacta directamente sobre la posibilidad de incrementarse la infección en menores de 12 años a través de la vía de transmisión materno-fetal. En la población joven y adulta, de entre 25 y 34 años, se concentra la mayor cantidad de casos de sida.
Hasta 1987, la epidemia afectaba en nuestro país a población masculina mayoritariamente, distribuida entre usuarios de drogas inyectables y hombres que tienen sexo con hombres. En el mismo año se notificaban los primeros casos de sida femeninos, asociados a la infección por uso inyectable de drogas, y posteriormente comienza la notificación por relaciones sexuales desprotegidas.
En los años 1993 y 2001 se presentan como el momento del cambio en los patrones de vías de infección según el sexo. En 2000, la vía de infección más frecuente en los hombres fue el uso de drogas intravenosas mientras que en 2001 y 2002 la primera vía de transmisión fue la sexual, particularmente las relaciones heterosexuales desprotegidas que se asocian al 33% de los enfermos notificados.
En 1993 se produjo entre las mujeres un cambio de patrón de las vías de transmisión de la infección que predominan, de la vía sanguínea a la transmisión por vía sexual. 2001, el 78,2% de las infecciones en nuevas enfermas notificadas se asociaron a la transmisión sexual.
Se estima que 130.000 personas viven con VIH/SIDA en Argentina (a fines de 2001); en consecuencia las dimensiones de la epidemia son particularmente preocupantes en nuestro país.
El 84% de las personas que viven con VIH/SIDA bajo tratamiento en el país (17.284 personas), se encuentran con la cobertura del Programa Nacional de Retrovirus del Humano, Sida y ETS, que provee la medicación antirretroviral y los estudios de carga viral. Además, la seguridad social cubre al 14% y los seguros privados al 2% de las personas con VIH/SIDA.
La magnitud de la epidemia afecta de manera desigual a las distintas regiones del país. El 80% de los casos notificados corresponden al Programa Nacional corresponden a Santa Fe, Córdoba y la región metropolitana (Ciudad de Buenos Aires y conurbano bonaerense).
Se ha observado, a partir de 1996, una considerable caída en la tasa de incidencia y mortalidad en los casos de sida, debido al inicio de las terapéuticas antirretrovirales de alta eficacia.