El tema que nos ocupará en esta edición es la sobreprotección, tema sencillo de desarrollar teóricamente, pero difícil en la vida cotidiana, en el quehacer diario. Poder diferenciar cuidado, de sobreprotección, o también caer en el extremo opuesto: el abandono.
Queda claro en general qué es el abandono; no así la sobreprotección. Que a mi entender puede ser evaluada como un abandono a largo plazo, a futuro. ¿Cómo es esto? Bien: un niño desde que nace tiene necesidades que los padres, y en especial la madre en un principio, deben cubrir. Necesidades que van variando con el tiempo a medida que el niño crece, desde la dependencia total del bebé, pasando por el deambulador, la escolaridad, la adolescencia, y en cada una de estas etapas está en los padres favorecer o no, y aún peor, retrasar el pleno desarrollo de potencialidades del hijo. Y es aquí donde puede entrar en juego la sobreprotección.
Para prevenirnos debemos estar atentos a las señales de crecimiento de nuestro hijo: informándonos, prestando atención a lo que realmente necesita. Permitiendo, acompañando, no coartando; enseñando, no haciendo por él; dándole las herramientas, no construyendole las cosas. Traducido en ejemplos prácticos: no prolongar la mamadera más allá del año, dejarlo caminar, subir, trepar. Enseñando, en vez del tan común: ”te vas a caer!” ,”Bajate!”, y reemplazarlo por un: ”hacelo con cuidado” fijate así, bien!”. Sacarnos de la boca frases como “no corras! Te vas a caer!” (seguro se cae). Permitirle hacerse el desayuno, vestirse, hacer compras hogareñas etc. Enseñar con paciencia, sin invadir ni sugerir que no lo hace bien, ya que lógicamente al principio no lo hará tan bien...
Dejarlo cruzar las calles, hacer trámites, enseñarle a defenderse, explicarle que su cuerpo es suyo y nadie puede tocarlo sin su consentimiento (previniendo así posibles abusos), hablarle siempre con la verdad, y esto tiene mucho que ver con la sobreprotección: “ no le digo esto, por que es chico y no lo va a entender”, atención, ya que los chicos no tienen dificultades para entender palabras verdaderas.
Hablarles con la verdad es cuidarlos, armarlos para vivir en la realidad y transitar la vida. Y es aquí donde digo que la sobreprotección es un abandono a futuro, porque un niño criado de esa manera es tratado como si no pudiera, es criado en menos, y los padres por ley biológica, no viven siempre. Cuando los padres sobreprotejen dan un mensaje sutil de inutilidad, que anula al hijo, futuro adulto, generando en él un sentimiento de inseguridad, minusvalía. El:”no sabes, dejá” se transformará en “no sé, no puedo” en el futuro. Por eso, como regla general, los “NO” deberían ser dichos cuando corre peligro de hacerse daño o dañar a otro . Pensemos un minuto antes del “NO” apresurado. Pensemos: ¿le daña? ,¿podrá? ,¿le enseño?.
Sé que con los tiempos que corren muchas veces es más sencillo, más cómodo y más rápido hacer por el otro, ”le ato yo por que él tarda mucho” ,pero con organización y paciencia nos haremos el tiempo necesario para ayudar a crecer a nuestros hijos, acompañándolos con respeto en el despliegue de sus potencialidades.
*Lic. Irene Aschero
Psicóloga clínica.
M.P. 90526
Especialista en sexología y adicciones